La historia del sindicalismo argentino está estrechamente vinculada al proceso de construcción del Estado nacional, al desarrollo económico y a las luchas de los trabajadores por mejores condiciones de vida y de trabajo. A diferencia de otros países latinoamericanos, Argentina desarrolló un movimiento sindical con una fuerte capacidad de organización, negociación e incidencia política, que tuvo una participación decisiva en la conquista de los derechos laborales y sociales reconocidos durante el siglo XX.
Dentro de este proceso, los trabajadores estatales y los docentes construyeron organizaciones propias para defender la estabilidad laboral, los salarios, la carrera administrativa, la educación pública y el derecho a la organización sindical.
El 27 de septiembre de 1930 diversas organizaciones sindicales decidieron unificarse creando la Confederación General del Trabajo (CGT).
Desde entonces la CGT se transformó en la principal central obrera del país y tuvo un papel decisivo en la defensa de los trabajadores argentinos.
El crecimiento del Estado nacional durante las primeras décadas del siglo XX generó la aparición de miles de trabajadores públicos:
Estos trabajadores comenzaron a organizarse para reclamar:
Las primeras asociaciones de empleados públicos surgieron durante las décadas de 1920 y 1930.
Sin embargo, la organización nacional más importante nació en 1925 con la fundación de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), que reunió a trabajadores de la administración pública nacional y luego incorporó trabajadores provinciales y municipales.
ATE fue pionera en la defensa de:
Con el paso del tiempo se convirtió en uno de los sindicatos estatales más importantes de América Latina.
Durante el siglo XX también se consolidaron sindicatos de:
Los docentes comenzaron a organizarse desde fines del siglo XIX.
Las primeras asociaciones tenían carácter profesional y mutual.
Entre sus objetivos estaban:
Durante las primeras décadas del siglo XX surgieron numerosas asociaciones provinciales y nacionales.
Entre ellas se destacaron:
Estas organizaciones reclamaban:
El proceso de unificación nacional culminó el 11 de septiembre de 1973 con la creación de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA).
CTERA nació con tres principios fundamentales:
Desde entonces se convirtió en la principal organización sindical docente del país.
Uno de los hechos más importantes del sindicalismo docente fue la Marcha Blanca de 1988.
Miles de docentes caminaron desde distintas provincias hasta Buenos Aires reclamando:
La Marcha Blanca marcó un antes y un después en la historia del sindicalismo docente argentino.
El sindicalismo docente misionero comenzó a desarrollarse durante la segunda mitad del siglo XX.
Inicialmente existían asociaciones profesionales con funciones mutuales y de representación.
Con el crecimiento del sistema educativo provincial comenzaron a consolidarse organizaciones sindicales con mayor capacidad de negociación.
Durante las décadas de 1970 y 1980 surgieron distintas organizaciones docentes que participaron en:
Con el retorno de la democracia en 1983 el movimiento sindical docente adquirió mayor protagonismo.
Desde la década de 1990 Misiones atravesó numerosos conflictos vinculados con:
Las movilizaciones docentes se transformaron en una constante de la vida política provincial.
Entre las organizaciones que han tenido actuación en distintos períodos pueden mencionarse:
Cada una de estas organizaciones ha desarrollado estrategias y posiciones propias frente a las políticas educativas y laborales de la provincia