El sindicalismo es una forma de organización colectiva de los trabajadores destinada a defender sus derechos laborales, económicos, sociales y políticos. Surgió como respuesta a las duras condiciones de trabajo impuestas por el desarrollo del capitalismo industrial y ha sido uno de los movimientos sociales más importantes de la historia contemporánea.
Desde la Antigüedad existieron asociaciones de artesanos y oficios, como los colegia romanos y los gremios medievales, que regulaban el trabajo y protegían a sus miembros. Sin embargo, estas organizaciones no eran sindicatos en el sentido moderno, ya que agrupaban tanto a maestros como a aprendices y no defendían a trabajadores asalariados frente a empleadores.
El sindicalismo moderno nació con la Revolución Industrial, iniciada en Inglaterra durante la segunda mitad del siglo XVIII.
La incorporación de la máquina de vapor y el desarrollo de las fábricas transformaron profundamente la organización del trabajo.
Las principales características fueron:
Frente a esta realidad comenzaron las primeras formas de resistencia obrera.
Los trabajadores ingleses destruyeron máquinas porque consideraban que provocaban desempleo y disminución salarial.
Aunque fue un movimiento espontáneo, expresó el descontento de los obreros frente al nuevo sistema industrial.
En Inglaterra surgieron las primeras asociaciones permanentes de trabajadores llamadas Trade Unions.
Su finalidad era:
En 1824 el Parlamento británico derogó las leyes que prohibían estas asociaciones, permitiendo el desarrollo del sindicalismo.
Entre 1838 y 1848 el movimiento cartista reclamó:
Fue el primer movimiento obrero con objetivos políticos.
Durante la segunda mitad del siglo XIX el sindicalismo se extendió por toda Europa y Estados Unidos.
En este período aparecieron:
En 1864 se creó la Primera Internacional, que buscó coordinar las luchas obreras de distintos países.
Posteriormente surgieron:
La OIT estableció principios fundamentales como:
Gracias a décadas de movilización los trabajadores obtuvieron:
Estas conquistas se incorporaron progresivamente a las legislaciones nacionales y a los tratados internacionales sobre derechos humanos.
A fines del siglo XIX Argentina experimentó un fuerte crecimiento económico basado en:
Miles de inmigrantes italianos y españoles trajeron consigo ideas socialistas, anarquistas y sindicalistas que influyeron en la organización de los trabajadores.
Entre 1870 y 1890 comenzaron a formarse sociedades de resistencia y mutuales.
Sus objetivos eran:
En 1901 se fundó la Federación Obrera Argentina (FOA).
En 1904 pasó a llamarse Federación Obrera Regional Argentina (FORA).
La FORA tuvo una fuerte influencia del anarquismo y promovió:
Durante las primeras décadas del siglo XX convivieron distintas corrientes:
Estas diferencias generaron divisiones internas pero también una intensa actividad sindical.
En mayo de 1909 una manifestación obrera fue reprimida por la policía.
Los hechos provocaron:
Fue uno de los primeros grandes conflictos obreros argentinos.
En enero de 1919 una huelga en los Talleres Vasena derivó en una violenta represión.
El saldo fue de cientos de muertos y miles de detenidos.
Este episodio marcó profundamente la historia del movimiento obrero argentino.
Trabajadores rurales de Santa Cruz reclamaron:
El conflicto terminó con una fuerte represión militar y el fusilamiento de centenares de trabajadores.
El 27 de septiembre de 1930 se fundó la Confederación General del Trabajo (CGT) mediante la unificación de diversas organizaciones sindicales.
La CGT se convirtió en la principal central sindical argentina.
Con la llegada de Juan Domingo Perón a la Secretaría de Trabajo y Previsión en 1943 comenzó una profunda transformación de la legislación laboral.
Se impulsaron:
El movimiento sindical adquirió un protagonismo sin precedentes.
Tras el golpe de Estado de 1955 los sindicatos atravesaron:
Durante las décadas siguientes el sindicalismo participó activamente en conflictos políticos y sociales.
Entre los hechos más importantes se encuentran:
En la actualidad el sindicalismo enfrenta nuevos desafíos derivados de las transformaciones del mundo del trabajo:
Al mismo tiempo, continúa desempeñando un papel central en la negociación colectiva, la defensa de las condiciones laborales, la protección de la seguridad social y la representación de los trabajadores frente al Estado y los empleadores.

